
La Copresidenta de la República, Compañera Rosario Murillo, durante su mensaje dirigido a las familias nicaragüenses el mediodía de este 5 mayo, resaltó que la Dignidad Nacional es la fuerza que moviliza al Pueblo, reafirmando la convicción de una patria que avanza sostenida por la Fe, la Paz, el Amor y una Fortaleza Espiritual.
«Muy buenas tardes, queridas familias de esta patria nuestra, siempre victoriosa, siempre llena de cariño y por tanto siempre llena de fe, siempre con la fuerza espiritual de este pueblo nuestro, fuerza que Dios nos da para caminar, para luchar, para vencer; cuando decimos vencer, es vencer en amor y paz», exclamó la Compañera Rosario Murillo.
«Y qué día, qué tarde extraordinaria la que tuvimos el día de ayer, día de nuestra Dignidad Nacional, cuando nuestro Comandante Daniel nos ratificó esa vocación y esa profunda convicción de que es la Dignidad la que nos moviliza, la que nos mueve, la que nos lleva adelante, don de Dios. Cuando un pueblo es digno, un pueblo es fuerte, un pueblo vence todas las limitaciones… como decía Brian (Willson) y repetía ayer el Comandante: perdimos el miedo a tener miedo. Dignidad Nacional», dijo.
Asimismo, la Compañera Rosario Murillo recordó «qué tarde más linda cuando nos reunimos en esa plaza de los Héroes Nacionales. Siempre podemos apreciar un cielo multicolor, lleno de luz, como está nuestra patria, lleno de ese fuego infinito del alma nicaragüense que sabe de honores, de luchas, de victorias y que sabemos empeñarnos; aunque parezca grande, inmensa la tarea, nuestro espíritu, nuestra fuerza es mucho más grande porque viene de Dios, y es la fuerza del amor, la fuerza de algo sobrenatural. Nosotros somos un pueblo sobrenatural; la fuerza del amor, la fuerza del alma, la fuerza de Dios, esa es la que se manifiesta siempre en todas las tareas y en todas las victorias».
Remarcó que «en cada momento de nuestra historia, de nuestra memoria gloriosa, de nuestras vidas, hemos tenido que enfrentar todo tipo de luchas, y sobre todo hemos tenido que enfrentarnos a invasores, a pretendidos colonizadores y hemos sabido que la tarea, por muy grande que parezca, nunca, nunca puede ser superada por las fuerzas de nuestro espíritu, don de Dios».
«Somos de justicia, somos de Verdades Verdaderas, somos de fuerza insobornable, de lucha inclaudicable, somos de Dignidad Nacional», concluyó la Copresidenta de la República.
