Celebramos, honramos y alabamos a la Morenita del Tepeyac, nuestra Virgen de Guadalupe

Celebramos, honramos y alabamos a la Morenita del Tepeyac, nuestra Virgen de Guadalupe

En Nicaragua siguen las bendiciones, siguen las alegrías y hoy festejamos los nicaragüenses, celebramos, honramos, alabamos a la Madrecita de América, la Morenita del Tepeyac, nuestra Virgen de Guadalupe, destacó la Compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de la República.

«Cuántas familias nicaragüenses tenemos en nuestros cuartos, en nuestras salas a la Virgen de Guadalupe, y cuántos le imploramos y le decimos: Sí estás ahí y sos la mamá de todos nosotros, así nos dice la Virgen de Guadalupe, que acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre», añadió.

Reflexionó que cuántos de nosotros la hemos implorado en los momentos duros, «cuando nos azotaba el golpismo, el terrorismo, la criminalidad, el odio, cómo no la invocamos y cómo no elevamos nuestras oraciones, nuestras luces, veladoras, inciensos, oraciones, rosarios, avemarías, implorándole su mirada de Madre, sobre nuestro pueblo, sobre las familias, sobre esta Patria de fe, de familia, de comunidad, esta Patria bendita y esta Patria que venera, que sabe respetar, venerar e inspirarse en sus tradiciones de fe».

En este sentido, dijo que en Nicaragua tenemos tradiciones que proclaman nuestra fe, nuestra adoración, nuestro reconocimiento de los poderes celestiales, «y cuánto, vuelvo a decir, cuántos le invocamos en aquellos momentos horrorosos cuando pretendían acabar con el amor en nuestros hogares, entre nuestras familias, cuando incendiaban, cuando quemaban, cuando torturaban, cuando despojaban de derechos, cuando pintarrajeaban, no con los colores de la bandera nacional, porque esos no eran los colores de la bandera, esos eran los colores del odio diabólico que algunos malos nicaragüenses quisieron sembrar, el odio diabólico con el que nos azotaron».

«Cómo vamos a olvidar todas las expresiones de ese odio, cómo vamos a olvidar a aquellos que iban a tocar campanas en los templos para que acudieran, compañeros y compañeras y exponerlos al asesinato, a la captura, al secuestro. Cómo vamos a olvidar que en nombre de Dios y de Cristo Jesús se blasfemaba y se llenaba el país de odio. Cómo vamos a olvidar a los que ahora desde fuera siguen inútilmente irradiando odio, porque no es más que odio, odio, tenebroso odio, terrorista odio».

«Y cómo desluce de los ornamentos sagrados proclamando odio, y deseándole el mal al prójimo. No el amor, no el bienestar, no la alegría, no, deseándole el mal al prójimo. Esos no son líderes religiosos, esos no son representantes, ni de Dios, ni de nuestros Santos, ni de nuestra Madre María en sus distintas advocaciones», enfatizó la Compañera Rosario.

«Y es bueno recordarlo hoy, cuando suena la pólvora en todas partes, festejando a nuestra Madre, la emperatriz de América, la Virgen de Guadalupe y decirle en nombre del amor de madre, de nuestra Virgen de Guadalupe: ¡Con Odio Nunca Más! ¡No pudieron! Con odio solo se destruye, y con odio solo se llena el corazón de resentimientos, de malos sentimientos, de perversión, y es que realmente hubo perversión, malignidad, aquí estuvo la caldera del diablo, y sabemos donde estaba».

«Y yo digo, ¡Qué cinismo! Había que hacer el exorcismo, a quienes en toda Nicaragua habían trabajado con amor cristiano, con fervor cristiano, con fe, y esperanza, cómo podemos creerle nada a los representantes del demonio, y cómo se atrevieron a blasfemar, una blasfemia, un sacrilegio alterar el orden de las cosas y hacerlo en nombre de Dios, imagínense, si aquí lo vivimos, aquí lo sufrimos, aquí nos dolió, no nos dolió que sembraran la discordia, porque hemos estamos acostumbrados a luchar contra los malos sentimientos, los malos corazones, y contra los que siembran discordia, nos dolió que lo hicieran en el nombre de Dios, porque golpearon la fe, que en Nicaragua se construye y se traslada de generación en generación. Muchos de nosotros fueron perdiendo la fe, y sobre todo, entre los que se proclamaban intercesores, intermediarios, ¿quién ha dicho eso?, que en la relación con el Padre Celestial, con el Espíritu Santo, con Cristo Redentor, con nuestra Madre María, necesitamos a un intermediario y menos a intermediario corrupto, pervertido».

«¡Cuántas aberraciones las que conocimos, y trascendimos! Solo que el dolor queda, y hay días como hoy que uno recuerda, y dice, ¿qué cosa? vade retro, para atrás satanás, para atrás como lo sacamos de aquí, para atrás, porque aquí de verdad que hemos dado y damos todos los días demostraciones de amor y esperanza, de amor liberador, de amor cristiano, socialista, solidario, de amor que es servir a los demás, y hacerlo con orgullo, con alegría sembrando confianza, esperanza y cosechando concordia, que es lo que gracias a Dios tenemos en esta Tierra nuestra, sagrada de heroísmo, de amor puro, de bendición».

«Y cómo les duele cuando decimos que somos un país bendito, cómo les duele. Claro, porque quisieron instalar la oscuridad de esa bendición que tenemos, y esa bendición que recibimos y esa bendición con la que trabajamos los hizo ir para atrás. Porque trabajar desde el odio es una maldición y una condena para quienes lo hacen».

«Aquí estamos celebrando las Navidades, los 45 años del sacerdocio vivo, entrega a los demás, de Gaspar García Laviana, Héroe Nacional, Padre, Sacerdote, líder e inspirador, movilizador de la fe, y la hermandad».

«De verdad que trascendemos y trascendimos todos los días porque seres de luz como Gaspar nos fortalece, nos dan y nosotros recibimos la fuerza, la fortaleza para caminar, para caminar con Cristo Jesús, para celebrar el nacimiento y el renacimiento de Cristo Jesús en nuestros corazones, para festejar, celebrar el amor de Madre, de Santa María de Guadalupe el día de hoy, para celebrar tanto, sobre todo la paz que es el tesoro, el privilegio y el orgullo de las familias nicaragüenses», finalizó la Vicepresidenta de Nicaragua.

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