Ciudad de México, Hay celebraciones que cambian con el tiempo. El Día de las Madres es una de ellas. Más allá de los gestos conocidos, hoy se valora aquello que permanece: el ritmo pausado de una conversación, la intención detrás de un detalle, el tiempo compartido sin prisa.
Algunos rituales no desaparecen; simplemente se reinterpretan. En ese tránsito entre lo heredado y lo presente, surgen nuevas formas de encuentro, más íntimas, más conscientes, donde cada elemento- incluido aquello que se comparte- encuentra su lugar con naturalidad.
En Escocia, donde el tiempo ha sido siempre parte del proceso, esta manera de entender el oficio ha sido cultivada durante generaciones. En Speyside, entre colinas suaves y estaciones marcadas, ciertas destilerías han construido su identidad a partir de una relación paciente con las barricas, el entorno y el paso de los años.
En ese diálogo entre tradición y expresión, algunas creaciones invitan a mirar más de cerca.
Art is the Flower, parte de la colección The Tree of Life, toma su inspiración de la obra de Charles Rennie Mackintosh y de su mirada sobre la relación entre naturaleza y creación. Su nombre surge de una idea sencilla: “El arte es la flor. La vida es la hoja verde”, una reflexión que dialoga de forma natural con el acto de regalar algo que, más allá de lo material, busca permanecer.
En esta expresión, esa relación se percibe con claridad. La maduración en barricas de roble europeo sazonadas con vino de Jerez revela notas de higo, cereza y frutos secos, acompañadas por la calidez del roble y una complejidad que se despliega de forma gradual, invitando a ser compartida.
Art is the Flower propone una lectura donde el whisky y la expresión artística convergen, uniendo legado cultural, diseño y sensorialidad en una experiencia que refleja el compromiso de The Macallan con la maestría y la creatividad. Y que encuentra su lugar en aquellos momentos que merecen ser celebrados significativamente.
The Macallan es conocido mundialmente por sus extraordinarios whiskies de malta. Han pasado más de dos siglos desde que Alexander Reid, fundador de la marca, destilara el primer lote de whisky en sus alambiques curiosamente pequeños en Speyside, Escocia, en 1824, dando inicio al extraordinario legado del whisky escocés de malta.
La identidad de The Macallan se basa en la obsesión por la calidad excepcional de cada whisky, y en el uso de barricas roble que previamente fueron añejados con jerez, lo que permite obtener su característico color natural gracias a una maestría única. The Macallan Distillery, que se encuentra en una finca de casi 200 hectáreas, ha sido diseñada por arquitectos de talla internacional inspirándose en las colinas escocesas que rodean el espacio.
Los más de 200 años de historia han sido solo el prólogo de nuevos capítulos en la trayectoria de la marca. Porque The Macallan es, en esencia, un viaje en el tiempo con más de 200 años de juventud.
Elaborado con la máxima dedicación. Consuma The Macallan con responsabilidad




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